viernes, 25 de julio de 2014

Sobre el poder

"En el final, el poderoso comienza a buscarse una religión, un dios que lo soporte. Pero solo lo hace por cansancio, por la debilidad de no poder sostener más la lucha. Se pasa al lado de la paz (inventada por los débiles) para no tener que seguir siendo fuerte. Es ahí cuando alguien más joven y poderoso lo derroca y asesina, restaurando los valores primitivos y eternos del poder" 

(Ramsés II) (quizás)

lunes, 14 de julio de 2014

Defensa de la derrota




por  Roberto Fontanarrosa


Se apoyará, primero, los brazos estirados, las palmas de las manos contra la pared. Respirará hondo y acompasadamente varias veces, hasta que el frío de la pared le llegue. Cerrará los ojos, no mucho tiempo. Sentirá entonces, penetrándole, un reposo húmedo. Será la tristeza. Algo tibio. Intimo, casi fraterno. Decididamente poético. Eso. Poético. Se sentará entonces, sin mirar a nadie. Le punzarán algunas miradas furtivas. De reojo. No deberá hablar casi. Ni insultar. Deberá callar largamente. Sentirá entonces, creciéndole, un orgullo callado, quieto. Será la dignidad. Lo tomará del hombro, llenando con blandura el silencio que acompaña a los fracasos. No deberá llorar. Nunca. Tal vez apretar fuertemente la mandíbula. Un instante. Se pondrá de pie. Sentirá entonces, en el pecho, detrás de los labios, un escozor denso y aguachento. Será el romanticismo, que envuelve en una gasa tenue todas las derrotas. Tomará entonces su frágil fama, su trémulo orgullo antes impecable, se vestirá con ellos cuidadosamente, casi con cariño, y se marchará. No habrá las historias resonantes de la victoria, las felicitaciones sofocantes de la victoria. Estará solo. Y tendrá que caminar lento, pero no muy lento. Una mano en el bolsillo y un gesto vacío en la cara. Apenas una palidez quebradiza en la piel cubierta paternalmente por la solapa levantada. No habrá ni un solo amigo. Ni uno. O tal vez uno que respetará el momento, el silencio, la tristeza, que dejará caer casi con temor, o con respeto, una palmada leve sobre el hombro, como temiendo romper algo, como temiendo que se le desprenda al vencido ese fino revoque de melancolía, de nostalgia.
El vencido sacudirá una vez la cabeza, o dos, en agradecimiento, sin hablar, porque una palabra, un gesto amartillado en falso, puede precipitar el llanto. Y el vencido digno no se permitirá llorar ante terceros. Se marchará solo. Se preparará en su casa un café fuerte, negro, espeso y caliente. Se tomará la cara con las dos manos, para apretarse aun más sobre los párpados esa poesía inútil de las derrotas. Para fijarse sobre los pómulos todo el romanticismo suave e impalpable de las derrotas. Se podrá permitir, ahora sí, un gesto nervioso, un puñetazo corto y duro al aire dulzón de la cocina o bien sobre la mesa. Se podrá permitir, ahora sí, llorar con un llanto comprimido, convulsivo, desesperado y hondo contra el marco de la puerta del comedor. Deberá luego lavarse la cara, secarse los ojos con una toalla. Mirarse al espejo preguntándose si tenía realmente necesidad de llorar.
Y se sentará en el sillón de mimbre.
Tomará su café. No se sentirá tan mal, después de todo.

viernes, 11 de julio de 2014

Mas cheranistas que Mascherano

Desde el partido contra Holanda que quería escribir algo con respecto al mundial. Sobre todo con respecto a la Selección Argentina. Pero Patricia Angulo ya lo hizo.


MasChe


Los últimos dos días en Argentina ha ocurrido un fenómeno en las redes sociales, en las calles, entre los amigos, en los diarios y es acerca de lo “capo” que es Mascherano. Hay decenas de chistes al respecto. El primero que leí fue que si mandamos a Mascherano a negociar con los fondos buitres trae vuelto. Después vinieron todos los demás, escritos por diferentes personas, desde distintas partes del país, pero todos apuntando a lo mismo: a que Mascherano es tan groso que puede conseguir cualquier cosa. Desde la fortuna de llamar a una empresa de servicios públicos y que lo atienda una persona al segundo llamado, hasta conseguir que a su alrededor haya wifi, o meter cuatro elefantes en un fitito o pagarle al chino con caramelos. Desde conseguir que Icardi festeje el día del amigo con Maxi López hasta que en Julio haya deflación. O saber cómo es él, en qué lugar se enamoró de ti, de dónde es y a qué dedica el tiempo libre. Incluso que nadie le clave un “visto” o que la heladera se ponga las ojotas cuando él va a abrirla descalzo…Podría seguir con las cataratas de chistes haciendo alarde de lo suertudo, valiente, supermacho y heroico que es Javier Mascherano, pero para eso ya están los memes por todas partes.
Yo quiero referirme a otra cosa que me tiene pensando: ¿Qué nos pasó? ¿Por qué de un día para otro encontramos a un héroe nacional y no es Messi? Si bien admiramos a Messi, al menos yo lo admiro. El que hoy tiene la cara del Che y de San Martín, es Mascherano. Es algo llamativo cómo todos coincidimos en elegirlo a él y no desde el sentimentalismo, sino desde el humor. No resaltando lo exitoso que es, sino su trabajo en la cancha y la fuerza que mete. ¡Es tan, pero tan grande que no hace flexiones de brazos, empuja a la tierra! 
Me pregunto cuánto hace que tenemos olvidados a los héroes de todos los días, a los que se levantan cuando aún es de noche y se suben a los trenes horribles que los llevan hasta sus lugares de trabajo. Cuántos obreros, enfermeras, choferes, maestras, médicos, empleadas, estudiantes, vendedores ambulantes, etc; salen de sus casas cada día para trabajar, estudiar, ganarse el mango y meten garra, y se sacrifican y hacen magia con el sueldo para llegar a fin de mes y se esfuerzan por conseguir otro laburo mas porque con eso no alcanza. ¿Cuánta gente desconocida corre como un galgo año tras año sin salir de pobre y sin brillar por eso? Como si el valor del trabajo se hubiera perdido y admiráramos al nuevo rico que no sabemos de dónde ni cómo juntó esa montaña de plata y ostenta autos cual Fariña o un super piso en Madero. ¿No será que nos hartamos del valor por la nada misma? ¿No será que nos asqueó lo fashion, la vulgaridad y el caretaje? ¿No será que vimos en este muchacho algo que nos gustaría volver a ver en nuestra gente? ¿Alguien que nos diga que tirando todos juntos para delante y poniendo eso que hay que poner cuando las cosas están complicadas, podemos salir? Me pregunto eso desde hace dos días, qué vimos en este chico que hemos idolatrado desde el humor, pero en el fondo nos reímos por no llorar. Conseguimos que él haga cosas imposibles que todos queremos hacer y no podemos porque andamos frustrados, amargados, enojados, peleados. Mascherano va a la ferretería pide el cosito que va adentro del coso y sin preguntarle nada, le dan lo que iba a buscar ¿entendés? 
No todos podemos meter un gol y ser Messi en las cosas de todos los días, a veces pasa que nos la pasamos defendiendo esta parte de la cancha que nadie ve, porque es la mas fea de ver y nadie se entera. A veces parece que sólo se ve donde están las estrellas, pero para que uno brille, hubo alguien que peleó, luchó, trabajó, se sacrificó y hasta se rompió el “toor” (leer al vesre) por llegar a una pelota de Rooben que casi seguro era gol. Ese fue Mascherano. Creo que por eso nos identificamos con él, que por eso las listas de chistes remarcando lo superlativo que es, si hasta dicen que Superman lleva una camiseta con la cara de Masche y cosas así. 
También todo esto me llevó a pensar qué valores hemos rescatado en este hombre a la hora de hacer chistes, es sabido que el humor es cosa seria, que con el humor se puede contar algo mas profundo. ¿Qué valores se destacan en este jugador? La humildad, el sacrificio y la idea de unión en el grupo, de gran motivador. El salir adelante todos juntos, siendo disciplinados, no fanfarroneando, dejando de lado esa cosa tan desagradable y que tan hartos nos tiene a todos de creernos que somos Gardel de la mañana a la noche, cuando en realidad venimos desafinando bastante. Rescatando el trabajo abnegado, por sobre todas las cosas; la dedicación sin joder al otro, sin ser ventajista, ganando en su terreno y ayudando al otro con el resto que le queda y finalmente logrando ser un equipo. Repartir la tarea, no cargar el éxito en uno sólo. Entender que uno sólo no te saca del desastre, uno solo puede brillar él una vez, dos veces, pero después se apaga. Entender que unidos somos más, aunque la idea de juego o de país que tenemos nos diferencie. Es mas fácil que salgamos adelante poniendo el lomo todos que sólo gracias a un talentoso. Creo que es lo que ha hecho que lo viéramos como héroe a él, él que le dijo a Chiquito Romero hoy te convertís en héroe, y Romero lo hizo, no porque quería ser héroe sino por no contradecir a Macherano, que es capaz de jugar al Candy Crush sin perder una vida.


http://especiesquedesaparecen.blogspot.com.ar/2014/07/masche.html

jueves, 10 de julio de 2014

Canción de Amor



¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!


Rainer Maria Rilke