lunes, 27 de abril de 2015

¡Brillante estrella! si fuera tan constante






Estrella brillante, quien fuera tan constante como tú
no en solitario esplendor colgada arriba en la noche
y observando, con eternos párpados abiertos
como el eremita paciente e insomne de la naturaleza.
las aguas ondeantes en su clerical tarea
de ablución pura de las playas humanas de la tierra redonda
o mirando sobre la nueva mascara caida
de nieve sobre las montañas y las llanuras
No-- y aun así constante, aun sin cambio,
almohadado sobre el pecho en maduración de mi amada
sentir por siempre su suave respiración
despierto para siempre en un dulce insosiego
aun, aun escuchando su tierno respirar
y asi vivir por siempre o desfallecer en la muerte.

John Keats

lunes, 13 de abril de 2015

1976, Buenos Aires: Largo viaje sin movernos






Ritmo de pulmones de la ciudad que duerme. Afuera hace frío. De pronto, un estrépito atraviesa la ventana cerrada. Me hundís las uñas en el brazo. No respiro. Escuchamos un barullo de golpes y puteadas y el largo aullido de una voz humana.
Después, silencio.
- ¿No te peso?
Nudo marinero.
Hermosuras y dormideces más poderosas que el miedo.
Cuando entra el sol, parpadeo y me desperezo con cuatro brazos. Nadie sabe quién es el dueño de esa rodilla, ni de quién es este codo o este pie, esta voz que murmura buen día.
Entonces el animal de dos cabezas piensa o dice o quisiera:
- A gente que se despierta así, no puede pasarle nada malo.

miércoles, 8 de abril de 2015

Elegir





De veinte lunas elijo la tuya 
elijo la forma de tu pelo a contraluz
elijo la sonrisa que antecede a la voz
y la dulce mirada que me ilumina

De veinte flores elijo la tuya
elijo tenerte aquí sobre mi pecho
besarte en instancias de dolor
y morirme contigo en la distancia

De veinte palabras elijo las tuyas
y ninguna se desprende sin peso

ninguna cae sin medida