lunes, 14 de marzo de 2016

La sonrisa de Vera



No hace falta que las estrellas brillen en la noche
Ni que un sol suave nos despierte en la mañana
Podrían faltarnos las montañas nevadas
Las nubes con sus formas misteriosas
Los altos árboles podrían no existir
Ni sus hojas dormidas en el otoño

Todo lo ilumina mágicamente
Todo lo llena de amor
La sonrisa de Vera

miércoles, 10 de febrero de 2016

Murciélago Negro

Quien sabe de agradecimientos
Se inclina bajo tu bonanza
No hay rey ni reina que no haya cobijado bajo tu amparo
Murciélago negro
Protector de la lluvia
Que baña y mata
Tus alas se abrieron cual ave emperadora 
y el viento
Te hizo añicos los huesos
Debo dejarte así, deshecho
No cubrirás más mi rostro
Ni mi cabeza sentirá tu protección
Te digo adiós
Te dejó deshecho
Paraguas amigo
Adiós





sábado, 2 de mayo de 2015

Esta noche este dolor









Esta noche este dolor
esta sutil espina de ausencia
perfume de campo que adormece el alma 
la noche tan calma la brisa tan suave
     y las estrellas sin corazón danzan y juegan en el cielo
lejos de mi
pero hay algo mas que me quita el sueño
es esta noche este dolor
es este aire de tragedia eterna
canta por favor niña canta
quizá así me duerma

lunes, 27 de abril de 2015

¡Brillante estrella! si fuera tan constante






Estrella brillante, quien fuera tan constante como tú
no en solitario esplendor colgada arriba en la noche
y observando, con eternos párpados abiertos
como el eremita paciente e insomne de la naturaleza.
las aguas ondeantes en su clerical tarea
de ablución pura de las playas humanas de la tierra redonda
o mirando sobre la nueva mascara caida
de nieve sobre las montañas y las llanuras
No-- y aun así constante, aun sin cambio,
almohadado sobre el pecho en maduración de mi amada
sentir por siempre su suave respiración
despierto para siempre en un dulce insosiego
aun, aun escuchando su tierno respirar
y asi vivir por siempre o desfallecer en la muerte.

John Keats

lunes, 13 de abril de 2015

1976, Buenos Aires: Largo viaje sin movernos






Ritmo de pulmones de la ciudad que duerme. Afuera hace frío. De pronto, un estrépito atraviesa la ventana cerrada. Me hundís las uñas en el brazo. No respiro. Escuchamos un barullo de golpes y puteadas y el largo aullido de una voz humana.
Después, silencio.
- ¿No te peso?
Nudo marinero.
Hermosuras y dormideces más poderosas que el miedo.
Cuando entra el sol, parpadeo y me desperezo con cuatro brazos. Nadie sabe quién es el dueño de esa rodilla, ni de quién es este codo o este pie, esta voz que murmura buen día.
Entonces el animal de dos cabezas piensa o dice o quisiera:
- A gente que se despierta así, no puede pasarle nada malo.

miércoles, 8 de abril de 2015

Elegir





De veinte lunas elijo la tuya 
elijo la forma de tu pelo a contraluz
elijo la sonrisa que antecede a la voz
y la dulce mirada que me ilumina

De veinte flores elijo la tuya
elijo tenerte aquí sobre mi pecho
besarte en instancias de dolor
y morirme contigo en la distancia

De veinte palabras elijo las tuyas
y ninguna se desprende sin peso

ninguna cae sin medida


lunes, 9 de marzo de 2015

De otras vidas









Sé que te vi alguna otra vez
en otro tiempo lejos de aquí
caminabas triste bajo una estrella apagada
y tus lágrimas caían sin destino
 que no pude amarte entonces
que en ese siglo le pertenecias al tiempo
 por eso aquí me perteneces completamente
 porque ya te había deseado antes

en otro tiempo
en otra era