lunes, 25 de junio de 2012


Te me vas escapando entre los dedos, como se me escurren estas palabras sobre el papel; como descienden o mejor dicho caen de mi boca en silencio, pequeñas ratitas autómatas que sin quererlo yo, forman tu nombre, forman tu cuerpo, forman y deforman lo que yo creo de ti. Cuántas veces las he reprendido, cuántas amor, cuántas veces insistí en ello; las confesiones ni a los curas ni a religiosos ni a nadie que pueda escudriñar un corazón. Igual lo hacen, siguen formando un cielo y un infierno en cada página que escribo. Ya no soy más dueño de ellas, ya perdí esa batalla. Ellas son dueñas de mí, me usurpan, me derrotan, como me derrotó tu mirada una tarde de primavera u otoño, ya no lo recuerdo, porque no importa, importa que bajo el sol que bañaba esas horas fuiste mía, te hice mía para siempre y que ahora te me vas escapando, y ya no tengo forma de asirte a mi…
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