viernes, 4 de octubre de 2013

EL visitante (final)


Sábado 9 de octubre



No pude arreglar la escopeta. La comida se me terminó hace tres días. Ya no me queda ni agua ni cerveza y el poco licor que tenía me lo tome anoche, recostado sobre la ventana, maldiciendo a la figura, al visitante. Tiene que ser un hombre ¿verdad? como podría una
mujer soportar tan terrible asedio, tantos días en pie, tantos sin agua ni comida, pero… ¿Y si es ella? ¿Si me encontró a pesar de todo? ¿Si viene por mí de una vez?

Ahora está tan cerca que podría saberlo, pero la suciedad en los vidrios y la merma en mi vista producto del hambre y la sed y el sueño no me permiten ver con claridad. La siento, siento su asqueroso aliento cerca de mí, la siento en el aire, en mi respiración cansada, aún no está frente a mí pero se me metió en el alma, por los ojos. No puedo resistirme, estoy débil, cansado, sin fuerzas. El pulso me tiembla, mis letras son apenas legibles, cada vez escribo peor…


Domingo 10 de octubre



Me desperté tirado en el suelo.
Creo que todas mis fuerzas se desvanecieron, me siento hecho de papel. Así siento mi cuerpo, mis brazos, los brazos que en otro tiempo atacaban la madera con el hacha, que eran omnipotentes, ahora apenas si me obedecen.
Qué triste fantasma de mí, que…
Esperen…siento pisadas en mi entrada, siento crujir la madera. El visitante ya está aquí.

Tocan a la puerta, dos veces, con vehemencia.

Me arrastro, me incorporo, no puedo dejar de escribir, es ahora, es el final, debo abrir.
Grito: ¡¿Quién es?! Pero nadie me responde. No tengo opción, debo abrir.

Corro el pasador, una ráfaga de aire empuja la puerta de par en par…


                                      Fin
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